REALIDAD CHILENA

Chile es un país con un nivel de educación relativamente alto entre sus mujeres, pero con un nivel de participación laboral y empoderamiento económico relativamente bajo. De hecho, el acceso masivo y paritario a la educación en todos los niveles es uno de los fenómenos destacables de los últimos 25 años en nuestro país, lo que es recogido por el Índice Global de Brecha de Género (2016) del Foro Económico Mundial, donde Chile ocupa el lugar 70 de 144 países. Sin embargo, en relación con el subíndice de Participación y Oportunidades Económicas, cae al lugar 119. Este subíndice incluye la medición sobre participación laboral femenina (lugar 92), brechas salariales de género (133) y barreras al ascenso a cargos ejecutivos o de mayor jerarquía (lugar 84).

Aun cuando en este último cuarto de siglo se han incorporado 2,4 millones de mujeres al mercado de trabajo chileno, y aumentado sus tasas de participación laboral del 31% en 1990 al 48,3% en el 2016 (ENE, 1990 y 20161), Chile todavía sigue siendo el país con la octava participación femenina más baja en comparación a las 34 naciones que forman parte de la OCDE (OCDE, 2015) y uno de los peor posicionados en materia de brecha salarial y acceso de mujeres a altos cargos.

En Chile las mujeres reciben salarios más bajos que los hombres. Ello se explica por su concentración en ocupaciones tradicionalmente consideradas “femeninas”, asociadas a su rol histórico de cuidado -como salud, educación y limpieza-, las que son consideradas de menor productividad. Además, se concentran en los niveles más bajos y medios de las estructuras organizacionales.

De este modo, los esfuerzos de la IPG se focalizarán en aumentar la participación laboral, disminuir la brecha salarial y las barreras de ascenso de las mujeres en las empresas públicas y privadas, además de abordar asuntos generales que afectan las oportunidades y el empoderamiento económico de las mujeres.